Lo he hecho muchas veces a lo largo de mi vida: pensar dónde estaba, qué estaba haciendo, con quién (y con quién no), qué quería, qué me atormentaba, qué me hacía feliz... hace exactamente un año.
En numerosas ocasiones, el pasado me ha parecido infinitamente mejor. Creía que no había conseguido nada en un año, que las cosas no iban como yo había imaginado, que debería, quién sabe, haber escogido otra cosa, haberme ido a otro sitio... Un sinfín de posibilidades y probabilidades que no me servían de nada, claro está, pero que no podía evitar tener en la cabeza constantemente. Sabía, y sigo sabiendo, que cuando me ocurre eso es porque mi presente no me llena, no siento lo que me gustaría, no disfruto lo que creo que debería... Obvio, ¿no?
Pues bien. Hace unos días he vuelto a hacerlo, he pensado dónde y cómo estaba yo hace exactamente un año... Y la verdad es que estaba completamente jodida. Acababa de terminar un master y no sabía qué iba a ser de mi vida laboral, mi pareja (con la que tenía una relación excesivamente intensa) me acababa de dejar y me esperaba un verano de demasiado tiempo libre para pensar y deprimirme... Vamos, ¡una maravilla!
Claro está, comparado con eso, parece que cualquier cosa puede ser mejor. Pero no es solo eso. Ahora no estoy viviendo cualquier cosa... Tengo la sensación de que todo, absolutamente todo, ha confuido al fin en este preciso momento de mi vida, todo ha llegado a su destino tras años de altibajos y escollos... Y, aunque suene el tópico más manido y sentimentalista, en este preciso instante no podría ser más feliz y estar mejor conmigo, con mi vida, con el jodido universo, ¡coño!
Lo más curioso de todo es que me ha llevado algún tiempo creer que me merezco esto, que merezco estar bien con y en el mundo... ¡Increíble! Pero ya está, se acabó. Me lo merezco y punto. Ya está bien de sufrir, de estar jodida, de sentirme me-nos-per-so-na... Ya está bien. Estoy bien, más-que-bien. Bienvenido sea el verano, las vacaciones, mi pequeño gran universo.
Porque sabed que esa canción de "cualquier tiempo pasado nos parece mejor" es un canto decrépito a la más pura y jodida infelicidad.
En numerosas ocasiones, el pasado me ha parecido infinitamente mejor. Creía que no había conseguido nada en un año, que las cosas no iban como yo había imaginado, que debería, quién sabe, haber escogido otra cosa, haberme ido a otro sitio... Un sinfín de posibilidades y probabilidades que no me servían de nada, claro está, pero que no podía evitar tener en la cabeza constantemente. Sabía, y sigo sabiendo, que cuando me ocurre eso es porque mi presente no me llena, no siento lo que me gustaría, no disfruto lo que creo que debería... Obvio, ¿no?
Pues bien. Hace unos días he vuelto a hacerlo, he pensado dónde y cómo estaba yo hace exactamente un año... Y la verdad es que estaba completamente jodida. Acababa de terminar un master y no sabía qué iba a ser de mi vida laboral, mi pareja (con la que tenía una relación excesivamente intensa) me acababa de dejar y me esperaba un verano de demasiado tiempo libre para pensar y deprimirme... Vamos, ¡una maravilla!
Claro está, comparado con eso, parece que cualquier cosa puede ser mejor. Pero no es solo eso. Ahora no estoy viviendo cualquier cosa... Tengo la sensación de que todo, absolutamente todo, ha confuido al fin en este preciso momento de mi vida, todo ha llegado a su destino tras años de altibajos y escollos... Y, aunque suene el tópico más manido y sentimentalista, en este preciso instante no podría ser más feliz y estar mejor conmigo, con mi vida, con el jodido universo, ¡coño!
Lo más curioso de todo es que me ha llevado algún tiempo creer que me merezco esto, que merezco estar bien con y en el mundo... ¡Increíble! Pero ya está, se acabó. Me lo merezco y punto. Ya está bien de sufrir, de estar jodida, de sentirme me-nos-per-so-na... Ya está bien. Estoy bien, más-que-bien. Bienvenido sea el verano, las vacaciones, mi pequeño gran universo.
Porque sabed que esa canción de "cualquier tiempo pasado nos parece mejor" es un canto decrépito a la más pura y jodida infelicidad.
